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viernes, octubre 28, 2016

Deseosos de salir como gaviotas o golondrinas, una ceremonia escolar.




Hace unos minutos terminó la ceremonia de egresados de varios de los programas educativos de UAFyL: cuatro programas de licenciatura y dos ¿o tres? programas de maestría. Es notable que las declaraciones se nutrieron de giros que recuerdan las rivalidades y autovaloraciones o devaluaciones de los otros que se ejercen sin mucho ánimo crítico en conversaciones de pasillo, exposiciones de aula, y otras ocasiones.

Al no entregar las intervenciones o los discursos por escrito a los asistentes, perdimos otro momento (además del  tiempo de estudios de cada estudiante en la escuela), para hacer contacto con sus familiares y ampliar el alcance de los debates y las actividades formativas de la escuela.



Las autoridades administrativas estatales y universitarias enviaron representantes que se ajustaron a hacer declaraciones personales de apoyo a los ahora considerados egresados de UAFyL-UAGro.

El Himno Nacional y el Himno de la UAGro (dirigidas en su ejecución coral por el maestro Fausto Peralta Alcazar), se incluyeron en la planeación escrita de actividades de la ceremonia. Muy pocos asistentes participaron de la interpretación coral, aunque prácticamente todos los asistentes se pusieron de pie poco antes, al entrar ejecutando con armas, tambores, y bandera, la banda de guerra de la Zona Militar.



Una vez transcurrida la instalación del presidium para la ceremonia convocada, el auditorio Gral. José Joaquín de Herrera se transformó en escenografía de un rito de paso que se realiza cada año para las generaciones de egresantes en que lo mismo se les nombró, emotivamente, ahijados de sus padrinos, miembros de generación, ciudadanos profesionales, o "recién nacidos a una nueva etapa de la vida", y hasta se les vaticinó ser (más o menos) "triunfadores y exitosos miembros de la sociedad que hasta podrían transformar la calidad de vida personal y la de las instituciones guerrerenses". Aunque es posible que ya no lo sepamos porque ahora concluyen su vida escolar (¡¡¡!!!).


Además de la exigencia de aclaración de la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal rural de Ayotzinapa, por parte del doctor Jaime Salazar Adame, en las intervenciones se enfatizó el fallecimiento de una de las estudiantes con mejor promedio de la licenciatura de historia ("N" Benito López), y se entregaron documentos y medallas simbólicas a los egresantes de todos los programas de licenciatura y maestría de UAFyL-UAGro.



La representante estudiantil (Zaira Barragán, puede ser otro su nombre) expresó su agradecimiento a maestros, compañeros y familiares e hizo recuento de intenciones que incluyen impulsar proyectos de desarrollo sustentable para la región, pero que por todo lo dicho en las intervenciones, en todo caso se considera definición personal de cada egresado. La representante personal del rector incluso afirmó en su felicitación a los egresados que en la etapa que comienza no hay nada escrito, que el viento los llevará...



Para aligerar la densidad de esos ceremoniales momentos, en esta ocasión la Banda de Música del Gobierno del Estado participó interpretando piezas musicales que comenzaron por melodías clásicas (me parece que la obertura de la ópera Guillermo Tell de Rossini), hasta, al concluir el acto, la melodía popular conocida como Las Golondrinas, y se incluye en el programa la mención del director Maurilio Hipólito Ceras.     



Seguramente hay muchas más situaciones, declaraciones y observaciones memorables pero por ahora quedará esta nota que es posible que más adelante podamos recuperar para otros comentarios y conversaciones.



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